Los textos bíblicos para evangelizar ayudan a presentar quién es Jesucristo, por qué necesitamos salvación, qué hizo el Señor mediante su muerte y resurrección, y cómo llama Dios a responder. Primera de Corintios 15:1-4 resume el corazón del evangelio; Romanos 3:23-24 explica el pecado y la gracia; Marcos 1:14-15 une arrepentimiento y fe; y Hechos 2:37-39 muestra la respuesta anunciada por los apóstoles.
Evangelizar no consiste en recitar muchos versículos sin relación ni en utilizar la Biblia para vencer una discusión. El propósito es comunicar fielmente la buena noticia de Jesucristo, escuchar a la persona y escoger los pasajes que respondan a su necesidad o pregunta. Algunas conversaciones comenzarán con el amor de Dios; otras requerirán explicar el pecado, la cruz, la gracia, el arrepentimiento o la esperanza de una vida nueva.
Tampoco todos los textos cumplen la misma función. Un pasaje puede resumir el contenido del evangelio, otro explicar por qué el ser humano necesita ser reconciliado con Dios y otro orientar la respuesta. Por eso, esta guía organiza las citas según lo que aportan y ofrece indicaciones breves para compartirlas sin separarlas de su contexto.
Las citas corresponden a la Santa Biblia Reina-Valera 1909 (RV1909). Las palabras antiguas se explican fuera del texto bíblico, sin modificar la cita.
Qué debe comunicar un texto bíblico usado para evangelizar
El evangelio comienza con la iniciativa de Dios y se concentra en Jesucristo. No es solamente un mensaje sobre cómo mejorar la conducta, sentirse mejor o asistir a una iglesia. Anuncia que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó; revela que todos necesitamos la gracia divina; llama al arrepentimiento y a la fe; y ofrece perdón, reconciliación y vida nueva.
Los pasajes de esta guía cumplen funciones complementarias:
| Parte del mensaje | Texto recomendado | Lo que ayuda a explicar |
|---|---|---|
| Contenido central del evangelio | 1 Corintios 15:1-4 | La muerte de Cristo por nuestros pecados, su sepultura y resurrección |
| Salvación solamente en Jesucristo | Hechos 4:12 | El nombre en el que podemos ser salvos |
| Necesidad universal | Romanos 3:23-24 | Todos pecaron y la justificación procede de la gracia |
| Amor e iniciativa de Dios | Juan 3:16-17 | Dios dio a su Hijo para salvar y dar vida eterna |
| Gracia y nueva vida | Efesios 2:8-10 | La salvación es don de Dios y produce una vida de buenas obras |
| Llamado inicial de Jesús | Marcos 1:14-15 | Arrepentirse y creer al evangelio |
| Respuesta apostólica | Hechos 2:37-39 | Arrepentimiento, bautismo en el nombre de Jesucristo y promesa del Espíritu Santo |
| Alcance de la misión | Lucas 24:46-49 | Predicar arrepentimiento y remisión en el nombre de Jesús a todas las naciones |
| Reconciliación | 2 Corintios 5:18-20 | Dios reconcilia por medio de Cristo y confía este mensaje a sus testigos |
| Confianza para anunciar | Romanos 1:16 | El evangelio es poder de Dios para salvación |
| Testimonio entre los pueblos | Salmos 96:2-3 | Anunciar la salvación y contar la gloria de Dios |
| Manera de responder | 1 Pedro 3:15-16 | Hablar con preparación, mansedumbre, reverencia y buena conciencia |
No es necesario citar todos estos textos en una sola conversación. Generalmente resulta más claro elegir un pasaje principal, leer una unidad con sentido y añadir uno o dos textos que respondan a las preguntas que surjan.
Textos que presentan el corazón del evangelio
1 Corintios 15:1-4: Cristo murió por nuestros pecados y resucitó
“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados conforme á las Escrituras; Y que fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras”.
1 Corintios 15:1-4, RV1909
Pablo escribió a creyentes de Corinto que ya habían recibido el evangelio. En el capítulo corrige a quienes negaban la resurrección de los muertos, por lo que recuerda el mensaje que él había recibido, predicado y transmitido.
El contenido central no es una técnica religiosa ni una enseñanza para alcanzar éxito personal. Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día. La expresión “conforme á las Escrituras” muestra que su obra cumplió el propósito revelado por Dios y no fue un accidente inesperado.
La sepultura confirma la realidad de su muerte, y la resurrección no funciona como un detalle final. Pablo explica más adelante que, si Cristo no resucitó, la predicación y la fe son vanas. Este es el mejor pasaje para comenzar cuando alguien pregunta qué es el evangelio, aunque su resumen no reemplaza otros textos sobre el arrepentimiento, la fe, el bautismo, el Espíritu Santo y la vida cristiana.
Hechos 4:12: no hay otro nombre en que podamos ser salvos
“Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos”.
Hechos 4:12, RV1909
Pedro y Juan habían sido llevados ante los gobernantes después de la sanidad de un hombre que no podía caminar. Cuando les preguntaron con qué poder o en qué nombre habían actuado, Pedro señaló directamente a Jesucristo de Nazaret, crucificado y resucitado.
La palabra “salud” posee aquí el sentido antiguo de salvación. El hombre había recibido sanidad física, pero Pedro amplía la respuesta: la salvación que el ser humano necesita no se encuentra en ningún otro. El nombre de Jesús representa a su persona, autoridad y obra; no es una palabra mágica que pueda repetirse sin fe ni obediencia.
Este texto resulta apropiado cuando alguien pregunta si todos los caminos religiosos conducen igualmente a Dios. Debe presentarse con claridad y respeto: la esperanza cristiana no descansa en la superioridad moral del evangelista, sino únicamente en Jesucristo.
Textos para explicar el pecado, la gracia y el amor de Dios
Romanos 3:23-24: todos pecaron y son justificados por gracia
“Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios; Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús”.
Romanos 3:23-24, RV1909
En los capítulos iniciales de Romanos, Pablo demuestra que tanto gentiles como judíos están bajo pecado. Nadie puede presentarse como justo por sus propios méritos ni utilizar la condición de otro para sentirse superior.
“Destituídos” significa que todos han quedado privados o alejados de la gloria de Dios. El versículo 23 revela la necesidad universal, pero no debe separarse del 24: la misma humanidad que no puede justificarse a sí misma recibe gratuitamente la gracia mediante la redención que está en Cristo.
Al evangelizar, este pasaje permite hablar del pecado sin atacar a una categoría particular de personas. El evangelista también depende de la gracia. Es útil para quien piensa que la salvación se obtiene por ser “suficientemente bueno”, pero también muestra que reconocer el pecado no elimina la esperanza: Dios ofrece gratuitamente lo que nadie puede alcanzar por sí mismo.
Juan 3:16-17: Dios dio a su Hijo para salvar al mundo
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él”.
Juan 3:16-17, RV1909
Estas palabras forman parte del pasaje sobre la conversación de Jesús con Nicodemo. Antes de llegar al versículo 16, Jesús habló de la necesidad de nacer de agua y del Espíritu y comparó su futura muerte con la serpiente que Moisés levantó en el desierto.
El amor de Dios se demuestra mediante una acción: dio a su Hijo para que el que cree tenga vida eterna. La palabra “unigénito” expresa la condición única del Hijo; no describe a Jesús como uno entre muchos salvadores.
El versículo 17 muestra el propósito salvador de su venida. Jesús no vino simplemente para confirmar que el mundo estaba perdido, sino para hacer posible la salvación. Los versículos siguientes también hablan de creer, de la condenación y de venir a la luz; por eso, el amor divino no vuelve innecesaria la respuesta humana.
Este pasaje puede compartirse con alguien que necesita comprender que el evangelio nace del amor de Dios y no del desprecio hacia el pecador. Conviene leer los versículos cercanos para explicar que creer en Cristo incluye acercarse a la luz y recibir la vida nueva que él ofrece.
Efesios 2:8-10: la salvación es don de Dios y produce una vida nueva
“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas”.
Efesios 2:8-10, RV1909
Pablo recuerda a creyentes gentiles que antes estaban muertos en delitos y pecados, pero Dios les dio vida juntamente con Cristo. La salvación comienza en la misericordia y gracia divinas, no en la capacidad humana para alcanzar a Dios.
La fe no es una obra con la que se compra la salvación. Recibe el don que Dios concede y excluye toda jactancia. “Criados en Cristo Jesús” significa creados en él: las buenas obras no son la causa de la salvación, pero forman parte de la vida nueva que la gracia produce.
Este pasaje ayuda a quien teme que debe corregir toda su vida antes de acercarse a Dios. También permite explicar que arrepentirse, creer, bautizarse y obedecer no son intentos de comprar la gracia, sino respuestas a la obra que Dios inició.
Para ampliar la enseñanza temática sobre la iniciativa de Dios, la redención, la fe y la vida nueva, consulta estos versículos sobre la salvación y la gracia de Dios explicados en su contexto.
Textos que muestran cómo responder al evangelio
Marcos 1:14-15: arrepentirse y creer al evangelio
“Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio”.
Marcos 1:14-15, RV1909
Marcos presenta estas palabras al comienzo del ministerio público de Jesús. La llegada del reino de Dios exige una respuesta: arrepentirse y creer. Jesús no invita únicamente a admirar el mensaje, sino a cambiar de dirección y confiar en la buena noticia.
El arrepentimiento bíblico incluye reconocer el pecado, volverse hacia Dios y abandonar la resistencia a su voluntad. No se reduce a sentir culpa. La fe tampoco consiste solamente en aceptar ciertos hechos; confía en Jesucristo y dispone la vida para seguirle.
Arrepentimiento y fe no compiten. Separarlos puede producir una fe que no transforma o un remordimiento sin esperanza. Este texto resulta útil cuando alguien pregunta cuál es el primer llamado del evangelio.
Hechos 2:37-39: la respuesta anunciada por los apóstoles
“Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.
Hechos 2:37-39, RV1909
Pedro pronunció estas palabras el día de Pentecostés. Antes de responder la pregunta “¿qué haremos?”, había anunciado la muerte, resurrección y exaltación de Jesús y había declarado que aquel a quien habían crucificado es Señor y Cristo.
La multitud fue “compungida”, es decir, profundamente tocada en el corazón por la verdad escuchada. Pedro no les indicó que permanecieran solamente con esa emoción. Los llamó al arrepentimiento, al bautismo de cada uno en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados y a recibir el don del Espíritu Santo.
El texto no presenta el bautismo como una obra humana que compra la salvación. Toda la escena depende de la obra de Jesucristo, de la promesa y del llamado de Dios. Al mismo tiempo, tampoco permite reducir la respuesta a una aceptación mental sin arrepentimiento ni obediencia.
La promesa alcanza a los oyentes, a sus hijos y a quienes estaban lejos. Este pasaje es especialmente apropiado cuando una persona pregunta qué debe hacer, pero conviene leer desde el versículo 22 o explicar el sermón sobre Jesucristo que precede a la respuesta.
Textos sobre la misión de compartir el evangelio
Lucas 24:46-49: predicar en el nombre de Jesús a todas las naciones
“Y díjoles: Así está escrito, y así fué necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. Y vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto”.
Lucas 24:46-49, RV1909
Jesús pronunció estas palabras después de su resurrección. Abrió el entendimiento de sus discípulos para que comprendieran las Escrituras y unió cuatro elementos: su padecimiento, su resurrección, el anuncio del arrepentimiento y el perdón, y la misión a todas las naciones.
La “remisión de pecados” es el perdón o liberación de la deuda del pecado. Debía predicarse en el nombre de Jesús. Los discípulos serían testigos, pero no dependerían únicamente de su experiencia: “potencia de lo alto” significa poder de lo alto y anticipa el derramamiento del Espíritu Santo.
Este pasaje es apropiado para un culto evangelístico o un llamado a compartir la fe. La misión requiere anunciar lo que Cristo hizo, llamar al arrepentimiento, ofrecer el perdón en su nombre y depender del poder del Espíritu Santo.
2 Corintios 5:18-20: somos portadores del mensaje de reconciliación
“Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación. Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”.
2 Corintios 5:18-20, RV1909
La reconciliación comienza en Dios. Él actúa en Cristo para acercar a quienes estaban alejados y después confía a los creyentes la palabra de esa reconciliación. El evangelista no inventa el mensaje ni ocupa el lugar del Salvador.
Un embajador comunica fielmente el encargo recibido. La autoridad pertenece a Cristo y el mensaje sigue siendo de Dios; quien evangeliza no busca seguidores para sí mismo ni convierte su testimonio en el centro.
La invitación “Reconciliaos con Dios” reconoce una separación real y el camino de regreso provisto por Dios. Este texto explica por qué la iglesia comparte el evangelio: ha recibido una palabra de reconciliación para quienes necesitan volver al Señor.
Romanos 1:16: el evangelio es poder de Dios para salvación
“Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego”.
Romanos 1:16, RV1909
Pablo se preparaba para anunciar el evangelio también en Roma, centro de poder, cultura y prestigio imperial. Su confianza no descansaba en que el mensaje resultara respetable ante todos, sino en que el evangelio es poder de Dios.
En la RV1909, “potencia” significa poder y “salud” significa salvación. El poder no pertenece al volumen de la voz, a la habilidad para conmover ni a la presión sobre el oyente. Pertenece a Dios y actúa mediante el evangelio.
La frase “á todo aquel que cree” muestra la amplitud de la invitación. Este versículo fortalece al creyente que siente temor o insuficiencia: no promete que toda conversación producirá una respuesta inmediata, pero recuerda que la eficacia final no depende de la autosuficiencia del mensajero.
Salmos 96:2-3: anunciar cada día la salvación de Dios
“Cantad á Jehová, bendecid su nombre: Anunciad de día en día su salud. Contad entre las gentes su gloria, En todos los pueblos sus maravillas”.
Salmos 96:2-3, RV1909
El Salmo 96 convoca a toda la tierra a cantar a Jehová y llama a su pueblo a contar su gloria entre las naciones. Otra vez, la palabra “salud” significa salvación.
La alabanza y el testimonio aparecen unidos. Quien bendice el nombre de Dios también anuncia lo que él ha hecho. El mandato “de día en día” presenta el testimonio como parte constante de la vida del pueblo de Dios, no únicamente como actividad de una campaña.
Esta relación entre proclamación y culto también aparece desarrollada en estos textos bíblicos de adoración y alabanza, donde Salmos 96 une el canto, el anuncio de la salvación, la reverencia y la gloria debida a Dios.
1 Pedro 3:15-16: responder con mansedumbre y buena conciencia
“Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia á cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros: Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean confundidos los que blasfeman vuestra buena conversación en Cristo”.
1 Pedro 3:15-16, RV1909
Pedro escribe a creyentes que podían sufrir por hacer el bien. No los envía a buscar discusiones, sino a mantenerse firmes, honrar al Señor en el corazón y estar preparados para explicar su esperanza cuando alguien pregunte.
“Aparejados” significa preparados. “Conversación” se refiere aquí a la conducta o manera de vivir. La explicación verbal y el buen testimonio deben respaldarse mutuamente.
Mansedumbre y reverencia describen firmeza sin arrogancia, insultos ni desprecio. Este pasaje orienta especialmente las conversaciones con familiares, compañeros o personas que expresan dudas: prepararse bíblicamente importa, pero también la paciencia, la buena conciencia y reconocer cuándo una pregunta necesita estudiarse mejor.
Cómo compartir estos textos con claridad y respeto
Escucha antes de escoger el pasaje. Una persona puede preguntar por el amor de Dios, sentirse culpable, desconocer quién es Jesús o querer saber cómo responder. La selección debe atender su necesidad real.
Comienza con Jesucristo. El evangelio no debe quedar enterrado bajo discusiones secundarias. Primera de Corintios 15 permite presentar pronto su muerte por nuestros pecados y su resurrección. Las demás preguntas pueden tratarse sin perder ese centro.
Lee una unidad con sentido. Romanos 3:23 muestra la necesidad, pero el versículo 24 presenta la gracia. Hechos 2:38 responde una pregunta nacida después de escuchar la predicación sobre Jesús. Juan 3:16 se comprende mejor junto con la conversación sobre el nuevo nacimiento, la cruz y la fe.
Utiliza pocos textos y explícalos bien. En una conversación inicial suele bastar un pasaje principal y uno complementario. Una cadena extensa de citas no necesariamente ayuda a comprender.
Aclara las palabras antiguas. En la RV1909, “salud” puede significar salvación, “potencia” significa poder, “aparejados” equivale a preparados y “conversación” puede referirse a la conducta. La explicación evita que el vocabulario distraiga del mensaje.
Invita a responder sin manipular. El evangelio llama al arrepentimiento, la fe y la obediencia, pero la presión emocional no debe confundirse con conversión. Formula una pregunta clara, escucha y ofrece continuar leyendo la Biblia juntos.
Depende del Espíritu Santo. Lucas 24:49 recuerda que los primeros testigos necesitaban poder de lo alto. La preparación bíblica es necesaria, pero no reemplaza la oración, la sensibilidad espiritual ni la confianza en la obra de Dios.
Una presentación breve basada en 1 Corintios 15 puede decir:
“Pablo resume el evangelio recordando que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día. La fe cristiana se apoya en lo que Jesucristo hizo para salvarnos y vencer la muerte”.
Cuando alguien pregunta cómo responder, Hechos 2 puede introducirse así:
“Después de escuchar acerca de la muerte, resurrección y señorío de Jesús, la multitud preguntó qué debía hacer. Pedro no dejó la respuesta en una emoción: habló de arrepentirse, bautizarse en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados y recibir el don del Espíritu Santo”.
Errores frecuentes al utilizar versículos para evangelizar
Presentar solamente beneficios y omitir el evangelio. Prometer paz, felicidad, sanidad o solución de problemas no sustituye el anuncio de Jesucristo muerto y resucitado.
Hablar del pecado sin llegar a la gracia. Romanos 3:23 no termina el mensaje. El versículo siguiente presenta la justificación gratuita en Cristo.
Hablar del amor sin mencionar la respuesta. Juan 3:16-17 anuncia el amor de Dios, pero el capítulo también habla de creer, nacer de nuevo y venir a la luz.
Oponer la gracia a la obediencia. Efesios 2 rechaza la salvación por méritos y Hechos 2 llama a una respuesta concreta. La obediencia no compra el don de Dios; responde a él. No debe omitirse el arrepentimiento, el bautismo en el nombre de Jesucristo ni la promesa del Espíritu Santo para proteger una idea incompleta de la gracia.
Presionar para obtener una decisión inmediata. El evangelista puede invitar a responder y explicar con claridad la urgencia del llamado, pero no debe manipular mediante miedo, vergüenza pública, estadísticas o promesas que Dios no hizo.
Confundir evangelizar con invitar a una reunión. Una invitación a la iglesia puede ser útil, pero evangelizar exige comunicar el mensaje de Cristo. La persona necesita entender en quién se le llama a creer y por qué.
Discutir sin mansedumbre. Primera de Pedro 3 une preparación, reverencia, buena conciencia y conducta. Defender la verdad no autoriza a humillar ni burlarse.
Compartir a Jesucristo con fidelidad, claridad y esperanza
Los textos bíblicos para evangelizar forman un mensaje coherente. Primera de Corintios 15 presenta a Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado; Romanos 3 muestra la necesidad universal y la gracia; Juan 3 revela el amor salvador de Dios; y Hechos 4 coloca la esperanza en el nombre de Jesucristo.
La respuesta tampoco debe quedar indefinida. Jesús llamó a arrepentirse y creer; Pedro anunció el arrepentimiento, el bautismo en el nombre de Jesucristo y la promesa del Espíritu Santo; y Lucas 24 relaciona el perdón, el nombre de Jesús, todas las naciones y el poder de lo alto.
Finalmente, la manera de compartir importa. El creyente es portador de una palabra de reconciliación, no dueño del mensaje. Puede anunciar sin vergüenza, hablar con mansedumbre, vivir con buena conciencia y confiar en que el evangelio es poder de Dios para salvación.
Para escoger pasajes destinados a otros momentos del culto y del servicio cristiano, consulta textos bíblicos para la iglesia y el ministerio.
Preguntas frecuentes sobre los textos para evangelizar
¿Cuál es el mejor texto bíblico para explicar el evangelio?
Primera de Corintios 15:1-4 es el punto de partida más completo porque identifica explícitamente el evangelio y resume la muerte de Cristo por nuestros pecados, su sepultura y su resurrección. Puede complementarse con Romanos 3:23-24 para explicar la necesidad y la gracia, y con Hechos 2:37-39 para mostrar la respuesta apostólica.
¿Qué versículo puedo compartir con alguien que apenas comienza a escuchar de Dios?
Juan 3:16-17 es apropiado para presentar el amor y propósito salvador de Dios. Conviene explicar que pertenece a un pasaje sobre el nuevo nacimiento, la fe, la obra de Cristo y la necesidad de venir a la luz.
¿Qué textos bíblicos sirven para evangelizar en la calle o en una campaña?
Romanos 1:16 ofrece una declaración breve sobre el poder del evangelio; Hechos 4:12 presenta la salvación en el nombre de Jesús; y Lucas 24:46-49 resume la muerte, resurrección, arrepentimiento, perdón y misión. En una participación corta es preferible leer uno con claridad y explicarlo, en lugar de mencionar muchas referencias apresuradamente.
¿Qué texto puedo usar para evangelizar a jóvenes?
No existe un evangelio diferente para los jóvenes. Primera de Corintios 15:1-4 mantiene el mensaje centrado en Jesucristo; Juan 3:16-17 presenta el amor y la vida eterna; y 1 Pedro 3:15-16 orienta una conversación respetuosa. La elección debe responder a sus preguntas reales, sin estereotipos ni intentos de imitar artificialmente su forma de hablar.
¿El evangelio incluye el arrepentimiento y el bautismo?
Sí. Jesús llamó a arrepentirse y creer al evangelio en Marcos 1:15. Después de la resurrección mandó predicar el arrepentimiento y la remisión de pecados en su nombre, según Lucas 24:47. En Hechos 2:38, Pedro indicó arrepentirse y bautizarse en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, con la promesa del Espíritu Santo.
¿Hablar del bautismo contradice que somos salvos por gracia?
No debe presentarse el bautismo como mérito humano ni como pago por la salvación. Efesios 2 enseña que la salvación es don de Dios y excluye la jactancia. Hechos 2 muestra que recibir ese mensaje de gracia conduce a una respuesta de arrepentimiento, fe y obediencia en el nombre de Jesucristo.
¿Necesito memorizar muchos versículos antes de evangelizar?
No. Es mejor comprender bien el mensaje y manejar con fidelidad algunos pasajes centrales que recitar una lista sin contexto. Primera de Pedro 3:15 llama a estar preparados; esa preparación puede crecer progresivamente mediante lectura, oración y práctica respetuosa.